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Abr08Jose María Sánchez

Telma Ortiz y Olga Viza, dos casos para la deontología

Durante estas semanas hemos consultado algunas noticias que resultan de interés para todo comunicador. Por una parte, El Confidencial señala que Rodríguez Zapatero ofreció a Olga Viza el cargo de Secretaria de Estado de Comunicación. Se trata de una información que aparece en otros medios, como el progubernamental Público. Recordemos que Olga Viza actuó de moderadora en el segundo debate entre Zapatero y Rajoy, y que tras este debate se criticó a Viza, por no amonestar al candidato socialista sus continuas interrupciones cuando el popular tenía el uso de la palabra.

Olga Viza no ha aceptado la propuesta para trabajar en La Moncloa, de modo que ha sido la periodista de la SER Nieves Goicoechea quien sustituye a Fernando Moraleda. Sin embargo, la sola propuesta ya constituye una referencia que debemos tener en cuenta. Los debates de la campaña electoral se establecieron sobre la base de la imparcialidad del escenario, la organización, el formato y los presentadores (moderadores). El debate entre Manuel Pizarro y Pedro Solbes estuvo conducido por un Matías Prats que trabajó de manera exquisita, sin que se notara su presencia, y sin que se echara en falta su intervención para centrar los temas. Además, tanto Solbes como Pizarro optaron por un debate elegante, respetando el turno de palabra y usando el mismo número de segundos cada cual. En cambio, la elección de Olga Viza y Manuel Campo Vidal recibió bastantes objeciones en todo momento.

Por eso, la nominación de Viza para dirigir la comunicación del Gobierno daña su pretendida ecuanimidad e independencia. No porque Olga Viza pueda o no actuar con escora política. Este daño viene de la persona que le ha propuesto el cargo de Secretaria de Estado, quien parece ignorar que existe una colisión entre su reciente papel de moderadora y la responsabilidad gubernamental que se la ha ofrecido. En sus “Vidas paralelas” Plutarco atribuye a Julio César esta frase: “Quiero que de mi mujer ni siquiera se tenga sospecha”. En cualquier caso, conviene tener en cuenta el escaso eco de esta noticia, lo cual nos da pistas sobre los mecanismos y procesos de la comunicación política en España.

Por otra parte, Telma Ortiz ha protagonizado algunas noticias en lo que se conoce como “prensa rosa”. La hermana de Letizia Ortiz ha denunciado a varios medios de comunicación, con la intención de que no le tomen y publiquen imágenes sin su consentimiento. Desde un punto de vista ético, o simplemente legal, en el fondo de este debate encontramos la fricción en el desarrollo de distintos derechos: la intimidad y el honor (Artículo 18 de la Constitución) y la expresión e información (Artículo 20). El mismo Artículo 20 reconoce que el límite de la libertad de expresión se encuentra en “el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen”. En un principio, los mismos profesionales de la “prensa rosa” deben sopesar la moderada proporción entre estos derechos; y deben ser conscientes de que libertad de expresión no equivale a cuenta de resultados ni share. Ante la falta de entendimiento, Telma Ortiz ha presentado denuncia en los juzgados de Toledo.

Aquí comienza lo particular de este caso. La respuesta a la demanda de Ortiz ha sido la creación de la Asociación Nacional de Telespectadores Independientes por una Televisión Española Libre de Manipulaciones y Ataduras (léase “Anti Telma”). El 12 de mayo prevé manifestarse junto a los juzgados de Toledo. Sus argumentos, la libertad de expresión y la democracia. “Anti Telma” se queja, además, de que existan programas que critican a los miembros de la “prensa rosa” (entiéndase “Sé lo que hicisteis”, verbigracia). Este planteamiento suscita algunas preguntas: ¿es libertad de expresión airear la intimidad de una cantante o un torero? ¿No forma parte de la libertad de expresión comentar los aspectos positivos y negativos de El País, El Mundo, Hola o “El Programa de Ana Rosa”? ¿La comunicación constituye un ámbito laboral desligado de responsabilidades judiciales? ¿Qué reacción ha tenido la prensa española ante la preocupante reducción de preguntas de periodistas durante las ruedas de prensa de los Ministros, el Presidente y la Vicepresidenta, y demás políticos?

Abr08Jose María Sánchez

Fondo y forma en los blogs

Si buscamos “blog” en Google, nos aparecen más de dos mil millones de resultados. Resulta evidente que existe interés al respecto. Entre los primeros puestos de resultados, vemos la página de María Amelia, una coruñesa de 95 años. Justo detrás, Andreu Buenafuente, Eduard Punset y Pedro Almodóvar, aparte de algunos corporativos. Dentro del índice Alexa para España, YouTube, Blogger y Fotolog aparecen entre los diez primeros sitios más visitados. Sólo hay un medio de comunicación tradicional en el “top 10″: Marca.

Estos datos nos indican que el medio Internet está presentando unas particularidades muy notables, y requiere unos formatos distintos a los habituales. YouTube se ha convertido en un complemento multimedia para los blogs, e incluye herramientas propias de las redes sociales (canal de amigos, comentarios, etc). El 18 de abril, La Gaceta de los Negocios publicó “Ocho claves para que un blog triunfe en la Red”. De momento, podemos comentar tres:

  1. Actualización. La regularidad constituye una de las notas de solvencia de una página y de cuaquier contenido. Supone, además, una forma sutil de recalcar que el autor del blog tiene un compromiso, actúa con seriedad, y no a base de impulso o como mera afición. Por otro lado, permite indicir sobre los sucesos cotidianos con suficiente rapidez.
  2. Leer antes de ‘colgar’. Nadie es perfecto y conviene introducir matices o correcciones, si resulta ncesario. Pero, publicar un texto que adolece de faltas de ortografía, imprecisiones o ambigüedades fútiles, puede implicar cierta desgana por parte del autor, y, obviamente, escasa relevancia de sus contenidos.
  3. Lenguaje personal. Aunque el redactor de La Gaceta de los Negocios aboga por un lenguaje cercano al lector, primero habrá que preguntarse qué tipo de lector se desea tener, y qué tipo de comunicación. Un blog debe mostrar coherencia con el tipo de voz y de estilo del autor o la institución a que representa, o el tema y forma que inspira los temas de debate.

¿Con estos tres consejos, y alguno más, podemos conseguir que nuestro blog se coloque en el “top 10″ de Google? Además de estos consejos, debemos comunicar contenidos interesantes para un público de referencia, e incluso debemos disponer de otros mecanismos. Por ejemplo, María Amelia lo debe todo a sus años… y a las simpatías que despierta en muchos medios de comunicación.

Abr08Jose María Sánchez

La libertad de expresión dentro de los medios

Cuenta Erea S. Garró (Periodista Digital) que “El País impone la omertá a Bosco Esteruelas”:

Bosco Esteruelas es uno de los periodistas de peso en España. Cuenta con una larga trayectoria como corresponsal internacional. Ha ejercido en Bruselas, Washington o Tokyo, donde se destacó por su crónicas sólidas y plagadas de buena información. En estos momentos, Esteruelas había labor de editorialista en el diario que fundara Juan Luis Cebrián.

Pero, ¿qué ha pasado con el conocido periodista? Según cuentan a Periodista Digital fuentes internas del diario, Esteruelas envió a un pequeño grupo de amigos un relato de ficción, que tenía como protagonista a un periodista histriónico y repulsivo, sin dar en ningún momento un nombre propio.

Este e-mail, enviado a un reducido número de compañeros de Esteruelas, cayó en manos, según estas mismas fuentes, de “un famoso escritor, casado con una escritora también, y que ambos colaboran en el diario“. Y, al final, terminó en manos del director de El País.

Javier Moreno, entendiendo que la sátira era sobre el subdirector del diario, el escritor canario Juan Cruz, y sobre el ex director Juan Luis Cebrián, montó en cólera y mandó llamar a Bosco Esteruelas. Una vez en su despacho, le enseñó el texto y le dijo que había perdido la confianza en él. Desde entonces, Esteruelas ha sido relegado al ostracismo.

Javier Moreno, director de El País, ha convertido este acto privado, -como es escribir un cuento de ficción- en un acto público. Un acto íntimo que derivó en una sanción que mantuvo a Esteruelas alejado de su puesto de trabajo durante un mes.

En marzo, Bosco Esteruelas volvió a ejercer su labor de editorialista, pero su situación dentro de la empresa sigue siendo bastante insegura e incierta. Aunque continúa en su puesto, no tiene la seguridad de mantener su trabajo, ya que Moreno ha perdido la confianza en él.

Fue el Comité de empresa, que no el de redacción, el que paró la campaña iniciada contra Esteruelas. Gracias a su labor, el editorialista pudo reintegrarse en su trabajo, aunque sin garantías ya que el director de El País no ha cambiado de opinión. Parece que para Javier Moreno no existe frontera entre la intimidad y el trabajo de empresa.

Al parecer, la dirección de El País se estaba planteando premiar a Bosco Esteruelas con una corresponsalía en París al periodista. Tras el incidente del e-mail, el “premio” se ha truncado.

El lamentable encuentro entre Moreno y el afectado se produjo en el despacho del director, a principios del mes de marzo.

La cabeza de Esteruelas no es más que una más de las que han rodado tras tomar el cargo la nueva dirección de El País. Javier Moreno ha impuesto unas maneras que están dejando al diario que fuera estandarte de la libertad a los pies de los caballos.

Según el artículo de Periodista Digital, Hermann Tertsch, que salió de El País de una forma poco amistosa, ha realizado un comentario al respecto. Muestra su sorpresa ante las consecuencias de un simple correo interno que narra una pequeña ficción. Quizá la dirección del diario debe aclarar quién se ha dado por aludido, y si esta alusión implícita no resulta compatible con la libertad de expresión.

Abr08Eva Sánchez Chapado

A la caza del CEO maldito

ABC 13/04/08

Todos los «chief executive officer» de grandes firmas norteamericanas son sospechosos de repente. Reverenciados hasta hace poco como dioses de las finanzas, ahora todo el mundo les pide cuentas de la debacle.

¿Qué tienen en común el antiguo CEO de Enron, actualmente en la cárcel, Jeffrey Skilling, el depuesto CEO de Merrill Lynch, Stan O’Neal y Jeffrey Peek, todavía CEO de CIT Group, pero luchando para que la crisis de las hipotecas «subprime» no devore a su compañía? Esta pregunta se la hacía un experto de la agencia Bloomberg, y en serio se contestaba: que todos ellos han estudiado en Harvard. Igual que Eliot Spitzer. ¿Va a perder la universidad de Boston su prestigio, si cuaja la idea de que es una factoría de dirigentes brillantes pero locos? A esos niveles no es difícil encontrar historias personales estremecedoras. Lo es la de Jeffrey Skilling, paradigma del americano listo y muy orgulloso de serlo, casi profesionalmente arrogante. Sin duda impresiona ver a alguien así condenado a veinticuatro años de cárcel. Su abogado suplicó una reducción de condena mínima, lo justo para permitir que Skilling eludiera la cárcel de máxima seguridad, es decir, para que un ejecutivo de altos vuelos no pasara de los 53 años a los 74 rodeado de asesinos y violadores. «No», dijo el juez. Skilling fue hallado culpable de múltiples imprudencias financieras y de múltiples falsedades para encubrir sus consecuencias. De ahí la dureza de su castigo. Y sin embargo, hay quien todavía hoy ve en él al chivo expiatorio de un sistema que exige la misma locura que castiga. Los super CEO serían como atletas condenados a doparse si quieren cubrir los objetivos de la empresa… que les llevará a juicio si les pilla dopándose. Meses, incluso años antes de la crisis de Enron, unos estudiantes de Columbia ya habían detectado en su trabajo de fin de curso que la contabilidad de la compañía incluía prácticas suicidas. Básicamente Skilling empezó a sacar ventaja a sus competidores computando como beneficios seguros lo que sólo eran estimaciones. Así logró una deslumbrante curva de expansión. Trabajaba, eso sí, con cero errores. El trabajo de los estudiantes de Columbia estuvo colgado durante meses en Internet. Nadie hizo caso hasta que fue demasiado tarde. El caso de Skilling parecía lo suficientemente aislado como para no forzar una revisión global de todo el sistema. Más incómodo ha sido lo de Stan O’Neal, triunfante CEO de Merrill Lynch hasta que en octubre pasado se acordó su jubilación anticipada entre unas pérdidas atroces. Fue el primer rey de Wall Street decapitado por las «subprime». Su decapitación era más dramática porque Stan O’Neal era el primer negro de origen social humilde —su abuelo nació esclavo— en llegar tan lejos. Fue muy criticado que fuera jubilado, no despedido, con sus beneficios intactos, cuando la compañía hacía aguas. Pero O’Neal no había delinquido ni cometido ninguna irregularidad. El agujero de las «subprime» le pilló de sorpresa como después de él ha ido pillando a otros CEO. El cáncer estaba bastante generalizado. Aún así, hay quien insiste en señalar que hay un modelo de líder especialmente propenso a caer de esta manera. Tanto O’Neal como Skilling darían el tipo de lleno: inteligentes hasta la superdotación, enormemente seguros de sí mismos, competitivos y agresivos. O’Neal despidió o forzó la marcha de todo el mundo mínimamente capaz de hacerle sombra en Merrill. El éxito de empresas como Google y Yahoo acredita la emergencia de nuevos liderazgos cooperativos, con una inteligencia, valga la redundancia, más en red. Jerry Yang en Yahoo y Larry Page y Sergey Brin en Google cultivan casi públicamente esta imagen. Son jóvenes y «enrollados», procuran que los empleados se sientan «en familia», etc. ¿Significa eso que tienen las de ganar o las de perder frente a alguien como Steve Ballmer, el hombre del que se dice que ha permitido a Bill Gates tener la cabeza en la estratosfera de le beneficencia, porque él ya se ocupa de que Microsoft sea una máquina? Ballmer es conocido por su odio asesino a la competencia. Dicen que ha jurado destruir Google. ¿Quién vencerá en el selecto Olimpo histéricos de Wall Street? Por si faltaban egos, ahí llega Rupert Murdoch.

Abr08Eva Sánchez Chapado

Las consultoras buscan pactos sectoriales para asesorar pymes

Dossier Empresarial 11/04/08

La Asociación Española de Empresas de la Consultoría (AEC) -que agrupa al 80% de las grandes consultoras españolas- tiene en marcha un estudio sobre el sector de la automoción para diseñar un servicio de consultoría tecnológica global que pueda ser prestado a las pymes. Según declaraciones de su director general, José de Rafael, a Dossier Empresarial, «el estudio durará unos seis u ocho meses y a través de las asociaciones del sector, como Anfac, queremos llegar directamente a las empresas y ofrecerles un servicio sindicado».

CONSULTORÍA PARA TODOS.
Las compañías encuadradas en la AEC piensan que las pymes del sector de la automoción -como de otros sectores de alto componente tecnológico- no tienen capacidad económica individual ni para pagar los servicios de las grandes consultoras ni para la compra de productos y servicios que son muy costosos. «El servicio que estamos estudiando consistiría en que las pymes accedieran por terminal a una gran central de servicios, cada una en su ámbito de interés: diseño, financiación, recursos humanos u otros, explica de Rafael. «Estamos hablando de un gran proyecto de interés nacional y no comercial, para el que también deseamos que haya un operador o ‘player’ financiero y otro organismo público o privado cuyo papel sería financiar a coste cero o al cincuenta por ciento lo que gasten las pymes, dependiendo de factores como su tamaño, la utilidad del servicio o la frecuencia de uso de éste», añade. Las consultoras piensan que alrededor de un gran sector, como el de fabricación de automóviles, hay un gran número de pymes dando servicio, y que mejorando su competitividad se evitarían deslocalizaciones que pueden afectarle de forma muy importante. «Estudiaremos el nivel de dependencia tecnológica de otros sectores además del automóvil, como podrían ser el naval, el aeroespacial o la gran distribución. De hecho, ya hemos ofrecido a la Administración realizar estos estudios que avancen posibles deslocalizaciones», asegura el director general de la AEC. Como ejemplo, pone a la compañía CASA, «con la que contribuimos a que no se desmantelase hace 18 años: la ayuda tecnológica fue tan grande que logró incorporarse al proyecto de EADS».

MARCO GLOBAL.
La AEC cree que las deficiencias tecnológicas de las pymes españolas están afectando negativamente a la competitividad empresarial y quiere colaborar a que ese aspecto mejore en nuestro país. «Nosotros sólo damos servicio al 10% de las empresas españolas, de modo que tenemos un gran potencial de ayuda para el 90% restante», anticipa de el director general de la patronal de las consultoras, que esta «hablando con la Comunidad de Madrid y con la CEOE, aunque probablemente acudiremos a Cepyme y, dependiendo de la localización de cada sector, entraremos en contacto con patronales locales». La AEC la forman Accenture, Altran, Atos Origin, BearingPoint, Capgemini, Deloitte, Everis, Getronics E.S., Grupo Delaware. Hay Group, IBM, Matchmind, Indra, Informática El Corte Inglés, IOR Consulting, Sigma DOS, Steria, Soluziona, Tea Cegos, T-Systems, Unisys, Sadiel, PWC y Vass.

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