“El País” critica a Almodóvar
A Pedro Almodóvar le han sentado fatal las críticas de Carlos Boyero y Borja Hermoso de El País. Tanto es así que ha arremetido contra ellos en su blog y de la trifulca se ha hecho eco “El Confidencial” que llega a “dos millones de lectores influyentes”.
Aunque fastidie mucho (por no usar otra palabra coloquial y descriptiva) un artista (y Almodóvar lo es) tiene que asumir elogios y críticas negativas.
En mi opinión, el cineasta manchego no debería haber entrado al trapo porque desde su atalaya de director consagrado debería estar por encima del bien y del mal.
He visto “Los abrazos rotos” y comparto casi plenamente lo que dice “El País”. Uno sale del cine tibio porque aunque la película pretenda que los sentimientos estén en carne viva, toda la película deja impasible al espectador. No comparto la opinión de que todos los intérpretes están inanes o lamentables. Lluis Homar y José Luis Gómez están bien. Especialmente el segundo.
Según Almodóvar “los críticos y los periodistas son intocables”. Nada de eso, querido Pedro. La nueva forma de hacer periodismo vía blogs, periódicos en Internet y demás familiares de la revolución web 2.0 permiten al lector y al periodista interactuar de una forma que antes era impensable y es esta interacción la que enriquece el diálogo y la que hace vulnerables tanto al criticado como al criticador.
Esta vez estoy de acuerdo con Carlos Boyero y Borja Hermoso. “Los abrazos rotos” pasa sin pena ni gloria. Nada que ver con “Volver” que nos emocionó a muchos espectadores y en la que eres capaz de sacar el 110% de Penélope Cruz que está fantástica.
Pedro, lo que te fastidia, creo yo, es que tu “periódico oficial” se salga de el redil y no te haga la pelota. Entiendo que te fastidie pero el periodismo de calidad debe ser independiente y los periodistas serios deben emitir opiniones libres como en este caso han hecho los de “El País”.
Pero si “Los abrazos rotos” fue un coñazo, les diré que el pasado domingo vi una película que les recomiendo a todos, porque es una demostración de talento en estado puro. Una demostración de que donde hay talento y cuando hay talento… sobran los medios técnicos y los “displays” de grandes cosas. Me refiero a Gran Torino dirigida y protagonizada por Clint Eastwood. Este pedazo de actor y director se sale en su última película porque es una obra que consigue lo que Almodóvar ha intentado pero no ha conseguido: llegar al alma.
En la sala de los cines Ideal, todos nos quedamos hasta el último título de los créditos de la película mientras Eastwood interpreta la canción final. ¿Cómo un tipo de casi ochenta años puede llegarnos a todos tan adentro? Creo que la respuesta es sencilla. Llega porque transmite verdad en un mundo impregnado por el tufillo de lo falso y de la pose permanente. “Gran Torino” reconfirma lo que ya sabíamos: Eastwood es uno de los grandes maestros del cine.




