¿No hay nadie con una mínima sensibilidad de comunicación en el Tribunal Supremo?
La errática estrategia de comunicación que está llevando a cabo el Tribunal Supremo podría ser un caso de lo que nunca hay que hacer en un manual de comunicación.
Para explicar su postura en el caso Garzón, primero, ante los ataques que sufren en determinados medios extranjeros, convocan a los corresponsales de los medios extranjeros en España. Después, y ante las críticas de los medios locales, convocan también a los medios españoles. Finalmente, y seguramente ante el interés despertado por la convocatoria y el alto número de medios inscrito, deciden desconvocar la reunión y anuncian que mandarán información por escrito.
Está claro que el Tribunal Supremo no podía quedarse callado ante las tremendas acusaciones que le han llovido injustamente en los últimos días. Y parece razonable la estrategia de convocar a todos, nacionales y extranjeros, los medios para defenderse y explicar la realidad de la situación. Ahora, convocar a los extranjeros, luego a unos y a otros, y luego arrepentirse y desconvocar todo, no es de recibo.
Su credibilidad y reputación está en juego y ante una situación así, no queda más remedio que “coger el toro por los cuernos”, preparar bien a su portavoz y los mensajes y salir a dar la cara.
Lo que no sea hacer eso daña más su credibilidad y reputación, denota su insensibilidad hacia la opinión pública y les deja ante ésta como inseguros.
Me parece increíble que un organismo como el Tribunal Supremo carezca de un profesional serio y riguroso que haya sido capaz de convencer a sus Señorías que lo peor en estos casos es no dar la cara.



