¿Optimismo o engaño?
Hoy me he vuelto a sentir engañada por el discurso de nuestro presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al leer el titular en Expansión ( y una infinidad de medios más), con sus declaraciones: “Estamos mejor de lo que parece”. El marco es el acto de celebración del décimo aniversario de su llegada a la Secretaría General del PSOE.
De este modo, me he “picado” y he leído la noticia entera. La verdad es que cada vez me siento más ofendida como ciudadana española escuchando y leyendo en los medios de comunicación parrafadas de optimismo del partido que está en el poder, en medio de una crisis económica y financiera mundial e histórica en la que España no es precisamente un país donde se estén notando signos de recuperación. También siento lástima de las respuestas que generalmente ofrece el principal partido de la oposición y el resto de partidos que configuran el panorama político de nuestro país. Siempre destructivas, nunca constructivas o planteando alternativas factibles para mejorar la situación.
Lo primero que deberían considerar unos y otros antes de hablar y dejar plasmados sus discursos, además de ser fieles a la verdad, la honestidad y el sentido de la realidad, es la audiencia a la que se dirigen. Los ciudadanos españoles conocemos perfectamente la situación en la que se encuentra el país, y no precisamente porque nuestros políticos nos la hayan contado, sino porque la estamos sufriendo en nuestras propias carnes (quien más y quien menos).
Por lo tanto, si bien considero que el pesimismo y la crítica destructiva no nos conduce a ninguna parte más que al desánimo y desmotivación generalizadas, también es cierto que un exceso de optimismo fundamentado en el engaño nos hace pensar si ciertamente piensan que somos bebés sin haber desarrollado aún nuestra completa capacidad de razonamiento lógico, o es que están obligados al autoengaño y al consecuente engaño masivo, por el hecho de ocupar una posición política. Será que algunos tenemos trabajo que desarrollar bajo unas determinadas pautas, y ellos tienen el suyo con la pauta principal de: “y si las cosas se ponen chungas, usted no mire hacia atrás y reafírmese en su discurso y visión positiva, caiga quien caiga”. Una lamentable forma de comunicación con los ciudadanos.




