Telma Ortiz y Olga Viza, dos casos para la deontología
Durante estas semanas hemos consultado algunas noticias que resultan de interés para todo comunicador. Por una parte, El Confidencial señala que Rodríguez Zapatero ofreció a Olga Viza el cargo de Secretaria de Estado de Comunicación. Se trata de una información que aparece en otros medios, como el progubernamental Público. Recordemos que Olga Viza actuó de moderadora en el segundo debate entre Zapatero y Rajoy, y que tras este debate se criticó a Viza, por no amonestar al candidato socialista sus continuas interrupciones cuando el popular tenía el uso de la palabra.
Olga Viza no ha aceptado la propuesta para trabajar en La Moncloa, de modo que ha sido la periodista de la SER Nieves Goicoechea quien sustituye a Fernando Moraleda. Sin embargo, la sola propuesta ya constituye una referencia que debemos tener en cuenta. Los debates de la campaña electoral se establecieron sobre la base de la imparcialidad del escenario, la organización, el formato y los presentadores (moderadores). El debate entre Manuel Pizarro y Pedro Solbes estuvo conducido por un Matías Prats que trabajó de manera exquisita, sin que se notara su presencia, y sin que se echara en falta su intervención para centrar los temas. Además, tanto Solbes como Pizarro optaron por un debate elegante, respetando el turno de palabra y usando el mismo número de segundos cada cual. En cambio, la elección de Olga Viza y Manuel Campo Vidal recibió bastantes objeciones en todo momento.
Por eso, la nominación de Viza para dirigir la comunicación del Gobierno daña su pretendida ecuanimidad e independencia. No porque Olga Viza pueda o no actuar con escora política. Este daño viene de la persona que le ha propuesto el cargo de Secretaria de Estado, quien parece ignorar que existe una colisión entre su reciente papel de moderadora y la responsabilidad gubernamental que se la ha ofrecido. En sus “Vidas paralelas” Plutarco atribuye a Julio César esta frase: “Quiero que de mi mujer ni siquiera se tenga sospecha”. En cualquier caso, conviene tener en cuenta el escaso eco de esta noticia, lo cual nos da pistas sobre los mecanismos y procesos de la comunicación política en España.
Por otra parte, Telma Ortiz ha protagonizado algunas noticias en lo que se conoce como “prensa rosa”. La hermana de Letizia Ortiz ha denunciado a varios medios de comunicación, con la intención de que no le tomen y publiquen imágenes sin su consentimiento. Desde un punto de vista ético, o simplemente legal, en el fondo de este debate encontramos la fricción en el desarrollo de distintos derechos: la intimidad y el honor (Artículo 18 de la Constitución) y la expresión e información (Artículo 20). El mismo Artículo 20 reconoce que el límite de la libertad de expresión se encuentra en “el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen”. En un principio, los mismos profesionales de la “prensa rosa” deben sopesar la moderada proporción entre estos derechos; y deben ser conscientes de que libertad de expresión no equivale a cuenta de resultados ni share. Ante la falta de entendimiento, Telma Ortiz ha presentado denuncia en los juzgados de Toledo.
Aquí comienza lo particular de este caso. La respuesta a la demanda de Ortiz ha sido la creación de la Asociación Nacional de Telespectadores Independientes por una Televisión Española Libre de Manipulaciones y Ataduras (léase “Anti Telma”). El 12 de mayo prevé manifestarse junto a los juzgados de Toledo. Sus argumentos, la libertad de expresión y la democracia. “Anti Telma” se queja, además, de que existan programas que critican a los miembros de la “prensa rosa” (entiéndase “Sé lo que hicisteis”, verbigracia). Este planteamiento suscita algunas preguntas: ¿es libertad de expresión airear la intimidad de una cantante o un torero? ¿No forma parte de la libertad de expresión comentar los aspectos positivos y negativos de El País, El Mundo, Hola o “El Programa de Ana Rosa”? ¿La comunicación constituye un ámbito laboral desligado de responsabilidades judiciales? ¿Qué reacción ha tenido la prensa española ante la preocupante reducción de preguntas de periodistas durante las ruedas de prensa de los Ministros, el Presidente y la Vicepresidenta, y demás políticos?


