Por Felipe Portocarrero, socio-director de Portocarrero&Asociados y socio fundador de Redactores Profesionales
“Que emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas”. Esta es la definición del concepto emprendedor que ofrece el Diccionario dela Real Academia dela Lengua Española. La situación social y económica que nos toca vivir hoy, más que nunca, pone de relevancia la importancia de hacer frente a un contexto hostil poniendo en práctica habilidades emprendedoras. Y no me cabe duda de que la enseñanza del emprendizaje tiene que comenzar en la escuela, tanto para la vida personal como, y especialmente, para intentar alcanzar el éxito en la trayectoria laboral.
Con una cifra de paro en España que alcanza casi las 4.600.000 personas, todos los esfuerzos que se lleven a cabo para dinamizar el mercado de trabajo son pocos, y tienen que realizarse a todos los niveles. ¿Por qué no centrar gran parte de ellos en la etapa educativa? No descubro nada nuevo cuando afirmo que nuestros jóvenes sonel futurodel país, y su formación y motivación es clave para paliar los duros efectos de una crisis que está dejando huella y que debemos comenzar a contrarrestar desde ya.
Si bien es cierto que las enseñanzas de nuestro sistema educativo, algunas de ellas sometidas ahora a revisión por el nuevo Gobierno, están estructuradas y pretenden abarcar los distintos niveles y aspiraciones de los estudiantes, puedo afirmar que todas ellas tienen una seria deficiencia, y es la falta de inculcación de iniciativas emprendedoras para gestar a los buenos empresarios que necesitaremos mañana. Por eso, cada día valoro más que organizaciones, comola Fundación JuniorAchievement, luchen por proporcionar los conocimientos prácticos y habilidades necesarias para fomentar el necesario espíritu emprendedor entre nuestros jóvenes, desde las etapas más tempranas de su educación.
Abanderan valores como la integridad, el respeto y la excelencia a la hora de desarrollar una actividad, contando con la ayuda indispensable de empresas y profesionales (voluntarios) que compartan su experiencia con los niños y los jóvenes, y les muestren el camino a recorrer para tener éxito como futuros emprendedores. Estoy convencido de que esta educación en valores fomenta en los alumnos, a lo largo de cada proyecto individual, el respeto hacia cuestiones sociales, medioambientales y éticas.
De hecho, la formación tiene un papel cada vez más relevante en la percepción de nuestros jóvenes estudiantes, que en muchos casos opinan que cambiarían de país con el objetivo de aprender un idioma nuevo; esto es algo que no solo se circunscribe a la necesidad de un puesto de trabajo, sino también a la preparación de cara a futuros retos laborales.
La amenaza inminente de una fuga de talento
Últimamente más que nunca, llegan a nuestros oídos resultados de encuestas y entrevistas a la población que no son nada deseables para garantizar un mercado laboral activo y una economía próspera dentro del país. Digo esto porque, según el último Estudio de Movilidad Internacional Laboral de Randstad, que cada año analiza la percepción de los ciudadanos en esta materia, el 65% de los trabajadores entre 18 y 25 años de edad están dispuestos a cambiar de país por un trabajo, cifra que es 17 puntos porcentuales más elevada que en 2011. Lo que es más, cuanto más joven es el profesional, más predisposición tiene hacia la movilidad laboral. Según un estudio llevado a cabo porla Federación Nacionalde Asociaciones de Consultoría (FENAC), desde 2008 se han marchado de nuestro país más de 300.000 jóvenes españoles.
Hay varias razones argumentadas por los encuestados que desean marcharse a otro país, y la mayoría de ellas son económicas: la actual situación, la falta de oportunidades y la posibilidad de encontrar nuevos retos profesionales. Por eso, tengo que insistir en que el desempleo juvenil se ha convertido en uno de los principales problemas de España y en uno de los protagonistas de la reforma laboral que acaba de poner en marcha el Gobierno.
¿De verdad cuesta tanto emprender en España?
Numerosos foros, jornadas y acontecimientos relacionados con el emprendizaje llegan a la conclusión de que España es un país donde cuesta arrancar un negocio. Sin embargo, el contexto actual ha hecho que los datos que se desprenden del último informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) sean algo diferentes a losde otras ediciones: la tasa de actividad emprendedora ha aumentado un 34,8% respecto al mismo período analizado en 2010. De hecho, Alicia Coduras, directora técnica de GEM España, afirmó recientemente que más de la mitad de los negocios se están poniendo ahora en marcha, y su futuro es incierto. Además, comentó que muchas de las nuevas empresas han nacido por la necesidad que apremia tras el desempleo, ya que muchos han cogido el dinero del paro y han montado su negocio.
Juan Carlos Díez, coautor del informe, afirmó que este año parece que va a ser más favorable, pero el entorno no lo es todavía por muchos motivos, entre ellos por factores educativos, por la infraestructura física y por los programas gubernamentales. En su opinión, el Gobierno ha anunciado una ley de emprendedores y ya tiene el informe encima de su mesa con una serie de recomendaciones suyas, pero todas las Administraciones Públicas deberían ayudar. En definitiva, hay mucho por hacer.
Acortar distancias entre la educación y el mundo empresarial
La perspectiva empresarial y su opinión hacia el voluntariado como arma para desarrollar a futuros emprendedores es clave, y así lo recoge el último estudio llevado a cabo por Freshminds con la colaboración de los CEOs y el voluntariado de Junior Achievement- Young Enterprise Europe (JA-YE Europe). Casi las tres cuartas partes de los altos directivos es consciente de que la educación en su país no proporciona a los estudiantes las habilidades necesarias para acceder al mercado de trabajo. ¿Qué impacto tiene, entonces, el voluntariado empresarial? Éste es visto, sin duda, como clave a la hora de desarrollar las habilidades necesarias para que los estudiantes comiencen sus carreras profesionales en las empresas.
Una opinión generalizada en Europa es que las compañías juegan un importante papel en la educación, a través del voluntariado; el motivo principal es el impacto social positivo de éste sobre la propia organización. El voluntariado empresarial aporta un gran valor en el desarrollo de las habilidades de las futuras generaciones, además de beneficiar a la sociedad en general y a las propias empresas, alimentando a sus empleados con entusiasmo y trabajo en equipo.
Además, es una realidad que el voluntariado ayuda a los jóvenes a estar mejor preparados para introducirse en el mercado laboral. En este sentido, sistemas educativos como el irlandés, el danés y el noruego son puestos como referentes en el desarrollo de estas actividades, mientras países como Grecia, Eslovaquia, Polonia y Portugal están aún a la cola en esta materia.
Comparto la opinión de la mayoría de los directivos cuando afirmo que la educación financiera está muy poco desarrollada en Europa y, particularmente, en España. De modo especial, habilidades básicas tales como la confianza, la motivación y el trabajo en equipo. Creo que el desarrollo de programas de voluntariado empresarial constituye un punto de inflexión clave a la hora de preparar adecuadamente a nuestros jóvenes para afrontar su futuro laboral. Concretamente, identifico que ayuda a desarrollar las habilidades necesarias, aporta beneficios a la sociedad en general y también a las organizaciones y sus empleados.
En definitiva, es muy importante el valor añadido que tiene la educación financiera sobre los jóvenes, ya que les ofrece una formación complementaria y les enseña las habilidades y herramientas que necesitan a lo largo de su camino profesional y también personal. Son actividades que les ofrecen mecanismos válidos para sus futuros empleos. La experiencia es la gran maestra del emprendizaje. Y la enseñanza del emprendizaje empieza en la escuela.
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